¿Por qué es importante el primer uso de una salamandra?

El primer uso de una salamandra es una etapa fundamental que impacta directamente en su rendimiento, seguridad y durabilidad. Durante los primeros encendidos, los materiales metálicos, soldaduras y recubrimientos comienzan a adaptarse a las altas temperaturas para las que el equipo fue diseñado.

Este proceso inicial permite que la estructura de la salamandra se estabilice frente a la dilatación térmica. Un uso incorrecto desde el comienzo puede generar tensiones innecesarias en el metal, provocando deformaciones, fisuras o desgaste prematuro del equipo.

Además, un primer uso adecuado ayuda a que la salamandra funcione de manera más eficiente en el futuro, optimizando la combustión y el consumo de leña.

 

Olores y humo en los primeros encendidos

Durante los primeros usos es completamente normal percibir olores fuertes o una leve emisión de humo. Esto ocurre porque la pintura de alta temperatura y los aceites protectores aplicados durante la fabricación están atravesando su proceso de curado.

Por este motivo, se recomienda ventilar bien el ambiente durante las primeras horas de uso. Estos olores desaparecerán progresivamente a medida que la salamandra complete su asentamiento térmico.

 

Cómo realizar el primer encendido correctamente

Para un primer uso seguro, se aconseja realizar uno o dos fuegos suaves. Utilizá poca leña y evitá alcanzar temperaturas elevadas de forma repentina. Este calentamiento progresivo permite que el metal se expanda de manera controlada y uniforme.

Es importante no sobrecargar la salamandra y mantener una combustión moderada. De esta manera, se protege la estructura interna y externa del equipo.

 

Recomendaciones finales para el primer uso

Durante los primeros encendidos, evitá tocar la superficie externa de la salamandra y no coloques objetos sobre ella. Una vez finalizado este proceso inicial, el equipo estará completamente listo para un uso normal, eficiente y seguro.